
Decir a esta altura del relato que Eugenio Raúl Zaffaroni es uno de los portaestandartes del progresismo y sumo sacerdote del dogma sacrosanto de los Derechos Humanos, junto con Horacio Verbitksy y Hebe de Bonafini, no es pecar de apresurado. No tengo registro en mi flaca memoria de que haya alguien más para disputarle el cetro a este trío. No me olvido del Premio Nobel de
Pérez Esquivel es un Señor, podrá uno coincidir o no con sus opiniones. En su gran mayoría a mi me parecen justas, acertadas. Pérez Esquivel es cristiano católico. El trío mencionado se ha destacado fieramente por ser profundamente anticristiano, han vomitado su odio en contra de
Por eso asocié a
Sí, Ustedes están tan atónitos como yo. Gustavo Vera, el líder de esta ONG, su cara visible, no es otro que un vecino “indignado” más de aquél entonces, docente de la escuela Nº10 de Villa Lugano, un ciudadano que se hizo cargo, responsable, que supo perseverar y construir un espacio político y social que hoy día pone en jaque nada menos que al Doctor Eugenio Raúl Zaffaroni, Ministro de
Las primeras denuncias de
A ver si nos entendemos, la renuncia de Zaffaroni es el paso previo a su procesamiento, no es un problema de decoro, ni como dice Lanata, un problema "ético", no, está denunciado por la posible comisión de un delitos graves, no excarcelables, ante el Procurador General de la Nación, el Dr. Esteban Righi. Que esta causa progrese depende exclusivamente de la ciudadanía. Si la Corte Suprema persiste en darle su respaldo corporativo, lo único que está haciendo es ponerse también en la mira de la indignación popular, porque son cómplices. Lo mínimo que tendría que hacer Zaffaroni es pedir una licencia y presentarse ante la Justicia como un ciudadano más, no persistir en su statu quo de miembro de una casta superior, un intocable. Esto nos lleva a perder día a día más República, condenándonos a vivir en un territorio lúmpen, un gran putero a cielo abierto.
Sobre el punto, creo que está demás pretender sostener un discurso moralista, nada que ver. Acá hay un negocio montado por el “apoderado” de Zaffaroni, amparado por el poder que emana de la investidura de un Ministro de
De ahí que los alquileres percibidos por Zaffaroni fueron tres veces más altos que los de mercado, esto, la letra escrita, cuánto percibiría el socio del cortesano por afuera es cuando mínimo un 25% de la caja, de la explotación de unas 30 mujeres por día, hablamos de 30 mil pesos diarios de recaudación entre los 6 departamentos, para la sociedad Z&M, casi 2000 dólares diarios limpios; así cualquiera tiene 15 departamentos. Zaffaroni está contra la pared, esta vez, puesto por una militancia que hace diez años empezó a los gritos pelados a presionar para Quesevayantodos. Ni más ni menos, el paradigma del Poder Participativo que planteábamos entonces, desde el MAP, en abril de 2002.
Quiero contar una corta anécdota personal, para cerrar. Tuve durante 5 años un restaurante en el barrio de Palermo Sur, sí, yo inventé esa nómina. En Bustamante y Cabrera. A dos cuadras de un putero que hoy día ha cerrado, Salomé, a otras dos cuadras y media del Puticlub más notorio de esta ciudad de pobres corazones, Cocodrilo. En medio de esos dos epicentros del reviente yo tenía mi restaurant. Gran lugar, con clientela distinguida y notas en cantidad de revistas lujosas, nota en
Nunca acepté entrar en la transa. Ojo, las minas me encantan. Todas las minas me encantan. Las amo a todas. Y soy fiestero, nada pacato. Más allá de mis creencias y valores, adoro las fiestas. Pero no, saber que el negocio pasa por el lenocinio de un alma en pena, no otra cosa es una chica que mama vergas, ya sea por dos pesos o dos mil dólares, y para solventar tal oficio debe de empolvarse las narinas de cocaína, la verdad, hay que tener un cuero muy especial para sortear ese entrevero. Ser perverso o ser marica, o vamos, ambos cosas, tener una secreta avaricia por esa sodomía siempre preferida, tenerle una bronca secreta y retorcida a las minas. Y ser un reverendo hijo de puta.
Cuando escribí este artículo, hace mucho tiempo, no tenía noticias de la existencia de Jacobo Isacc Grossman, actual pareja de Zaffaroni, hombre de la inteligencia israelí en los 70, a cargo de un grupo de apoyo ad hoc de Montoneros, comandaba una banda que se dedicaba a secuestros extorsivos de menores, hijos de familias acaudaladas de zona norte, blancos marcados por Montoneros que compartía con Grossman el botín, condenado a 20 años de prisión, -nunca torturado ni desaparecido, gracias a la gestión de la embajada de Israel-, "todo un caballero y un defensor de los DDHH", según el periodista Mario Wainfield de Página 12. Grossman fue indultado en 1991, el mismo año trabajaba ya en el INAADI, a cargo de las Relaciones Internacionales, nombrado por Zaffaroni, que entonces presidía el Ente contra la Discriminación.
Hoy día Jacobo Isaac Grossman tiene un estudio jurídico penal en Rivadavia 1615 piso 13, es el abogado entre otros del candidato a vicepresidente por el FpV, Emé Vudú; permanentemente se lo menciona como socio de Zaffaroni, cosa que de comprobarse complica aún más la situación del garantista, tal sociedad es incompatible con su cargo. Grossman ha sido asesor de la vicepresidente de la Alianza, Fernández Meijide y tiene un fuerte vínculo político con los hermanos Ibarra, Anibal y Vilma, por ende, con la Alberto Fernández, pareja de esta última. Como abogado, se menciona que es autor de varios fallos de Zaffaroni. Cuando Zaffaroni defiende su pliego para ser nombrado Ministro de la Corte, -estaba objetado por senadores y asociaciones de abogados-, debe dar explicaciones sobre la compra de su casa, una mansión, en Boyacá y Gaona. Dice que lo hizo con dinero prestado por unos amigos mexicanos (sic); vaya a saber qué explicación debería dar ahora si se lo interrogara sobre la compra de sus 15 departamentos.
Si, para entonces, declaró su cuenta en suiza, en el Credit Suisse, en octubre de 2003. No tiene sentido que lo haya vuelto a hacer ahora, -el que el banco le haya dado de baja la cuenta es un tema privado-. Lo que sí genera serias dudas es el monto de su depósito, que, de ser otro que el declarado, lo más probable, pone en el tapete un nuevo ilícito, el del lavado. De hecho, para abrir una cuenta especial en ese banco, el depósito mínimo es de 100.000 francos suizos, o sea 120.000 dólares. No por nada, poniéndose en el lugar del militante perseguido, o del gay notable tomado de punto por sus chongos, expresó su oposición y supuesta pelea política con el GAFI, el organismo internacional que monitorea las cuestiones de lavado que hace unas semanas colocó a la Argentina en la zona gris, en medio del otro escándalo que afecta el núcleo ético del kirchnerismo, el caso Schoklender. No estaríamos errados, si especuláramos con que Zaffaroni conoció a Grossman en la cárcel, al igual que Bonafini conoció a Schoklender´entre rejas. Tal vez, ese sea el lugar en donde deban reencontrarse. Sí, no en esta república prostibularia, narcotizada, ni mucho menos luego de las elecciones de octubre, gane quien sea.


8 comentarios:
Eduardo, el final de tu artículo es para leer entre líneas...y aplaudir de pie.
Da para la reflexión cómo vivimos en la Argentina, donde todo es una fachada o máscara que oculta un grado de corrupción e inmundicia que ya parece que tuviera un condimento de sorna y hasta desprecio adicional hacia la gente, el pueblo, la gilada (como nos deben ver).
En el país en el que supuestos heroes de la resistencia a la dictadura en realidad eran viles abogados, socios del poder de turno que se enriquecían con la 1050 de M de Hoz rematando deudores estafados; en el mismo país en el que delicuentes asesinos del pasado son premiados con puestos de funcionario público; en el mismo país en el que sindicalistas y funcionarios que atacaron al campo con la 125, son en realidad terratenientes, muchos de ellos habiendo comprado hectáreas en estos años de abnegada "militancia" y servicio público; en el mismo país en el que se lucra escandalosamente con el "dogma" de los DDHH; .... bueno, que en ese país un juez de la corte suprema esté en el negocio de la explotación sexual, más que una contradicción es otra confirmación más de lo dado vuelta y pisoteados que están los valores, de lo enquistado y expandido como metástasis terminal en que está el cáncer de la corrupción, y del hedor nauseabuendo que despide el cadáver de la República, instituciones, y sistema supuestamente democrático representativo que está en crisis terminal.
Muy buen artículo.
Abrazo.
Los jueces pueden, de acuedo con el Reglamento pra la Justicia Nacional, ejercer la docencia universitaria. Zaffaroni ha entendido el queco mo una extensión universitaria
Para el amigo "Desde Mompracem", si quiere extenderse con el concepto, agradecidos. Así medio que no se entiende. Al menos yo no lo entiendo. Y para el amigo Mario, abrazo y gracias, siempre es un gusto.
Cierta la observación. Los jueces, conforme el reglamento para la Justicia Nacional, sólo pueden, fuera de su cargo, ejercer la docencia universitaria. Parecería que nuestro juez supremo entiende que el alquiler de varios quecos integra la extensión universitaria
Si, en los puteros del Dr. Zafarrancho los chicas dan posgrados variopintos. La quintaesencia de un terciario con salida laboral.
El último párrafo me dio ganas de gritar a los 4 vientos por una República que ya no existe, o no va a existir, de acuerdo al optimismo que cada uno tenga.
Emocionante corolario, mi agradecimiento por encender un poco una llama semi-extinguida. Pablo.
Ahora resulta que también tiene una cuenta en Suiza... ¿alguna información al respecto?
EXCELENTE BLOG.
UN SALUDO CORDIAL.
CADORNA
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